Aunque las variedades más populares continúan siendo las de jamón, pollo y bacalao, existen versiones cada vez más sofisticadas, como las de erizo y alga Kombu elaboradas con leche fresca, las de boletus edulis, o las de guiso de ternera con cerveza negra. Asimismo, la industria de platos preparados también ha desarrollado opciones para quienes siguen dietas específicas, ya sea sin gluten, sin lactosa o 100% vegetales.
“Su versatilidad han convertido a las croquetas congeladas en una delicatessen al alcance de todos los hogares, y su comodidad a la hora de servirlas permite que puedan disfrutarse en cualquier comida, ya sea como acompañamiento o como plato principal, convirtiéndose en una apuesta segura en la mesa”, señala Álvaro Aguilar, secretario general de ASEFAPRE.